Desarrollo con visión de futuro
El Economista - 30/12/2009Jesús Nogales, responsable del área de Administraciones Públicas de Vector
Hace dos años, la Administración se obligaba por Ley a mejorar su funcionamiento interno y facilitar a los ciudadanos el acceso a sus servicios por medios telemáticos.
Dos años, una grave crisis económica y un Plan para el Estímulo de la Economía y el Empleo (“Plan E”) después, los resultados son desiguales. En el caso de muchos ayuntamientos, las iniciativas se han quedado en el enunciado, tanto por desidia como por problemas económicos.
El Fondo Estatal de Inversión Local permitió destinar este año 8.000 millones de euros a financiar obras de nueva planificación en miles de ayuntamientos como estímulo para el empleo. Sin embargo, el apoyo a la obra pública dejaba fuera de sitio otros aspectos igualmente prioritarios, como la Administración electrónica. Pese a que el plazo para cumplir con la Ley 11/2007 para el acceso electrónico de los ciudadanos a los servicios públicos acaba a finales de año, la realidad nos muestra que estamos lejos de los objetivos establecidos.
Para paliar esta carencia, se aprobaba recientemente el Fondo Estatal para el Empleo y la Sostenibilidad Local, con un perfil muy distinto al anterior. Frente a la obra pública, se darán ayudas a iniciativas que apoyen la investigación, el medioambiente, el desarrollo tecnológico y la innovación. Este último aspecto incluye, de manera expresa, “la implantación y el desarrollo de programas informáticos destinados a dar cumplimiento al mandato Ley de 11/2007”.
La urgencia y el corto plazo suelen dirigir la toma de decisiones, pero ahora que se habla de la necesidad de un cambio de modelo productivo y de un desarrollo económico sostenible, es cuando más sentido tiene actuar de modo estratégico. La
innovación tecnológica es algo que debe abordarse de manera permanente. Arreglar parques, reparar aceras o construir instalaciones deportivas dota de espacios comunes a los ciudadanos, pero como instrumento de crecimiento económico, su
alcance es muy limitado. Sin embargo, hacer realidad la Administración electrónica también ayuda a poner las bases para un Estado más eficiente y productivo que sirva de impulso al resto del tejido económico y empresarial.
En 2010 seguiremos teniendo por delante el reto de superar un contexto adverso como el actual. Es el momento de dejar a un lado parches y paños calientes para construir un armazón sólido sobre el que crecer.
