Newsletter Vector Octubre 2006
El precio de "ahorrar" en calidad
// Jesús Racionero Serna / Octubre 2006

La intervención del equipo de Testing desde fases tempranas de un proyecto asegura que todos los requisitos del cliente estarán cubiertos y garantiza el correcto funcionamiento de las aplicaciones.

"¡Un diseño espectacular! ¡Una funcionalidad revolucionaria! ¡Nos vamos a comer el mercado! ¡¡¡Es la idea del año en Internet!!!"...

Estas ideas puede que sean del pasado. La evolución del mercado nos ha hecho mucho más cautos a la hora de lanzar un nuevo sitio web pero, no nos engañemos, o salimos con ese empuje o no llegaremos lejos en ese medio.

"¡¡Bien!! Ya tenemos nuestro flamante negocio en Internet. Ahora a esperar clientes...

... el caso es que al principio sí teníamos muchas visitas, pero compras...¿Qué está pasando?"

Superado el mítico módem a 56K, hoy en día el acceso por banda ancha está lo suficientemente extendido, no parece que el escollo técnico sea la descarga de una versión concreta del navegador. De todas formas ¿saben lo que puede incomodar encontrar al pie de página el mensaje "Web optimizado para versiones de navegadores superiores a..." cuando nuestra versión está por debajo? ¿Alguien se ha molestado en consultar el número de usuarios que aún no hemos actualizado nuestra versión? ¿Alguien se ha molestado en consultar el nivel informático de los usuarios? ¿El temor de muchos a "tocar" la configuración de su ordenador personal? ¿Y si resulta que está muy contento con su actual navegador y no tiene intención de actualizarse?

El diseño, efectivamente es espectacular pero ¿es lógico, intuitivo, cómodo, ligero, limpio...?

Probablemente, en el ejemplo que describo, haya muchos factores que estén repercutiendo en el poco éxito del nuevo negocio, pero como consultor en calidad he encontrado varios factores. Estamos utilizando una "tecnología superior" a la de los usuarios medios, nuestro sitio web no es "usable" y realmente "no está tan optimizado" para la versión del navegador como anunciamos al pie de nuestras páginas.

Partiendo de la base de que el nuevo negocio realmente es una buena idea, que tendrá gancho en Internet, si no invertimos lo suficiente en la calidad, no llegaremos a ningún sitio.

Es un error empezar haciendo un diseño y luego ver en que navegadores funciona. Probablemente quien está haciendo ese diseño tiene la última versión del software y todo va bien, pero ¿no se ha planteado que sucederá en las versiones inferiores? ¿Cuántos usuarios estamos perdiendo por ese mensaje de error que les aparece nada mas cargar nuestra página de inicio?

El diseño, efectivamente es espectacular pero ¿es lógico, intuitivo, cómodo, ligero, limpio...? ¿Cuántos usuarios no son capaces de moverse por nuestras páginas? Los usuarios que sí tienen la tecnología para la que hemos diseñado nuestra web ¿realmente pueden finalizar el proceso de compra? ¿Les estamos transmitiendo la confianza como para que se sientan seguros y nos proporcionen sus datos bancarios o de tarjeta? ¿Podemos dar servicio al número de clientes que teníamos previsto de forma rápida o estamos provocando "largas colas" por que nuestro servidor no está bien dimensionado?

Muchas de estas preguntas se contestan antes de salir al público, con un proceso de calidad y pruebas lo suficientemente exhaustivo y objetivo. Y no nos engañemos, estas pruebas no las pueden realizar los mismos que están escribiendo las líneas de código o el diseño de nuestra flamante aplicación. ¿Cuántas veces he oído la frase "...a mi en local me funciona"? "Ya, pero es que a mi, con mi humilde PC, no. Y soy yo el que tengo que comprar".

Hace falta un equipo de personas cuyo trabajo sea ese, verificar que la gran mayoría de los posibles usuarios podrán utilizar nuestro sitio web sin mayores complicaciones

Hace falta un equipo de personas cuyo trabajo sea ese, verificar que la gran mayoría de los posibles usuarios podrán utilizar nuestro sitio web sin mayores complicaciones, como quien cambia de canal en un televisor, aunque su televisor tenga ya unos años. Sin tener que buscar en un manual de instrucciones, sin tener que levantarse de su sillón favorito y sin tener que dejar de leer el periódico.

¿El precio? Muy pequeño al compararlo con lo que nos puede costar el fracaso de nuestro negocio. Muy pequeño pero ¿cuántos lo estamos pagando?